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Era de esperarse que tarde o temprano se iba a dar este conflicto y que como muy bien lo comenta el diario la Nación de Buenos Aires, La tensión diplomática entre la Argentina y los Estados Unidos por el escándalo de la valija con casi 800.000 dólares, que el 4 de agosto último intentó ingresar de manera ilegal en el país el ciudadano venezolano-norteamericano Guido Antonini Wilson, ha llegado en los últimos días a límites de los cuales no se tiene recuerdo desde hace décadas.
El episodio de la valija ha comenzado a trascender las fronteras de los países involucrados en el escándalo y ya está provocando en la prensa mundial comentarios desfavorables hacia la Argentina. Es lamentable que esto se presente casi simultáneamente con el nacimiento de un gobierno que había despertado alguna expectativa sobre la posibilidad de la reinserción internacional. Y es más triste e inexplicable aún que esto se produzca casi pura y exclusivamente por la verborragia y la falta de mesura del matrimonio presidencial.
No correspondía poner al país al borde de un conflicto internacional por la simple declaración de un testigo que sugirió que el dinero hallado en la valija que traía el venezolano estaba destinado a financiar la campaña presidencial de Cristina Kirchner. Tampoco, objetar al gobierno norteamericano por procedimientos judiciales que se están llevando a cabo de acuerdo con las leyes de los Estados Unidos.
Se señala, que los gestos y las declaraciones de algunos funcionarios argentinos dan cuenta de una equívoca suposición: que la confusión en torno de los poderes del Estado propia de los últimos años de la Argentina puede extenderse a cualquier país, incluidos los Estados Unidos. Como si el presidente del país del Norte o su secretaria de Estado pudieran hacer y deshacer en cualquier caso judicial con un simple golpe de teléfono.
También se dice que en un hecho para nada habitual, el embajador de los Estados Unidos, Earl Anthony Wayne, fue convocado por la cancillería argentina, donde se le planteó el desagrado y malestar del gobierno nacional con la investigación de la justicia estadounidense, al tiempo que se le reclamó la cooperación de su país para lograr la extradición del ya famoso "maletero" a la Argentina.
Poco después, a instancias de las mayorías oficialistas de ambas cámaras del Congreso, el Poder Legislativo emitió una declaración en la cual expresó su "más absoluto repudio al agravio provocado a la Nación y a su presidenta", en medio de severas condenas al gobierno de los Estados Unidos.
La actitud de los congresistas argentinos, por momentos, mostró semejanzas con el escenario montado durante la breve presidencia de Adolfo Rodríguez Saá, cuando el Parlamento festejó con una prolongada ovación el anuncio de que no se pagaría la deuda externa que había contraído el país.
Destaca el Diario, que Sorprende, en efecto, que ningún juez haya citado a declarar a los argentinos y venezolanos que arribaron aquel 4 de agosto al aeroparque porteño en el avión de Enarsa, con excepción de la secretaria del ex funcionario Claudio Uberti, quien reveló la presencia de Antonini Wilson en la Casa Rosada el 6 de agosto
Es menester, por todo eso, que las autoridades argentinas dejen de inventar historias de espionaje tan insólitas como el hecho de que una presunta operación de la CIA haya empleado un avión contratado por Enarsa. Resulta imprescindible, por la seriedad que se deben nuestros gobernantes, que se abandonen hipótesis que sólo pueden apuntar a desviar la atención de la opinión pública del grave hecho en sí.
Se agrega, que urge descomprimir la tensión existente con los Estados Unidos, de manera de reencauzar la madura relación que tradicionalmente ha existido entre ambos países.

Considereseque "Si Estados Unidos quiere preservar la relación con Argentina, que haga lo necesario para que pueda investigar realmente" la procedencia y el destino que tenía ese dinero, dijo el jefe de ministros.
Fernández calificó la investigación judicial estadounidense como "una trampa procesal que convierte a Antonini Wilson en testigo privilegiado" y que en última instancia persigue impedir su extradición a Argentina.
"Antonini Wilson ha dejado de ser un acusado para convertirse en un testigo protegido. El efecto de esto es que nunca será extraditado", afirmó.
Dos venezolanos y un uruguayo fueron encarcelados en Estados Unidos y se presentaban ante la Justicia este martes en Miami acusados de ser agentes extranjeros encubiertos y por las supuestas amenazas a Antonini Wilson.
Fernández dijo que a Estados Unidos "le importa más saber qué hacían en Florida los detenidos, que conocer si lo sucedido el 4 de agosto fue planeado en algún lugar con el propósito de desmontar las relaciones entre Argentina y Venezuela poniendo en apuros, falacia mediante, a los gobernantes de ambos países".
Confiamos que ante esta realidad se logren resultados positivos haciendo uso de todos aquellos derechos debidamente señalados en el derecho internacional y especialmente en lo de justicia, como el penal.
*Fuente Diario la Nación