MUSIU
La vida de Francisco Miranda está llena de grandes hazañas, epopeyas, gestas que lo resaltan como una gran figura no solo de latinoamérica, sino del mundo y constituye una gran imagen de un venezolano y su rol que desempeñó mientras vivió en pro de la libertad, justicia, e independencia de los pueblos.
Miranda es universal y debe ser reconocido como el Precursor no sólo de la Independencia sino de la Integración de toda América Latina.
Como lo relata simon-bolivar.org. el 10 de diciembre de 1810, después de hacer escala en Curazao, llega a La Guaira, donde es recibido personalmente por Simón Bolívar, en medio del júbilo de la población. Días después, Miranda es nombrado Teniente General de los Ejércitos de Venezuela. Figura entre los principales promotores de la Sociedad Patriótica y, en 1811, se incorpora al Congreso Constituyente.

En Venezuela, como en el resto de América Latina el poder español, cada vez más ficticio y alejado de nuestra realidad, produce como efecto natural de que los criollos, los dueños del poder económico aspiren al poder político. Ya Haití se había separado de Francia, pero de una manera diferente, en 1801. En Venezuela estalla la Revolución el 19 de abril de 1810, con el pretexto de que el Rey de España se había sometido a Napoleón y abdicado en Bayonne, a favor del hermano del Emperador, José. Los criollos venezolanos enmascaran la independencia con la constitución de una "Junta Conservadora de los Derechos de Femando VII", para movilizar a los más tímidos. Como reguero de pólvora siguen otros movimientos en capitales y ciudades importantes de nuestra América, pues la idea era la misma en todos: los criollos al poder. Caracas envía a los hermanos neogranadinos como su emisario, al sacerdote chileno Cortés de Madariaga, a Estados Unidos a Juan Vicente Bolívar, Telésforo Orca y a José Rafael Revenga. A Londres envía a Simón Bolívar, Luis López Méndez y a Andrés Bello. Este último grupo no lleva instrucciones expresas de comunicarse con Miranda, aunque éste ya ha sido enterado del movimiento por el Marqués del Toro. Estando en Londres, Bolívar toma de su cuenta esa iniciativa. ¡Cuán conmovedor debió resultar el encuentro de los tres más ilustres caraqueños de todos los tiempos: Miranda, de la generación precedente y Bolívar y Bello de la generación ascendente


En las sesiones del Congreso, Miranda está al lado de los sostenedores de la inmediata declaración de independencia, proclamada el 5 de julio de 1811. La nueva República adopta como pabellón nacional la bandera tricolor traída por Miranda en 1806.
La República vive días azarosos. Hay discordias internas, fracasan muchas medidas económicas como la del papel moneda, y comienzan las conspiraciones por el restablecimiento del dominio español. Coro se levanta, otro tanto lo hace Valencia en julio de 1811. Contra la sublevación valenciana, el Ejecutivo designa a Miranda como Jefe del Ejército. El alzamiento es aplastado.

Al suscribir la Constitución Federal, Miranda expresa algunas reservas porque la considera poco adecuada a las circunstancias de la República naciente.

La situación empeora. En 1812, a raíz del terremoto que destruye buena parte de Caracas y otras ciudades, aumenta la amenaza de insurrecciones de los descontentos españoles y de muchas cuadrillas de esclavos de las haciendas cercanas. Desde Occidente, un arrojado capitán español, Domingo Monteverde, logra levantar un ejército que avanza hacia la Capital. Miranda recibe, entonces, del Ejecutivo Federal poderes dictatoriales, como Generalísimo, Jefe de Tierra y Mar de la Confederación de Venezuela.

Miranda traza su plan de operaciones, confiando en que el tiempo le permitirá imponer la disciplina necesaria en las bisoñas tropas republicanas, y ver desgastarse al enemigo, falto de pertrechos y abastecimientos. Pero, las intrigas de buena parte del mantuanaje criollo, la oposición que encuentra hacia varias de sus actitudes políticas, el temor sembrado en la población por el fanatismo religioso, la desorganización e indisciplina entre las fuerzas armadas que le hacen perder principalísimas posiciones como la plaza de Puerto Cabello, lo llevan a la arriesgada decisión de proponer a su contendiente español Monteverde la suscripción de un armisticio y una eventual capitulación. Monteverde, en realidad, no cumple lo pactado, desata el terror, y un grupo de patriotas, entre los cuales se cuentan Simón Bolìvar y Miguel Peña, deciden aprehender a Miranda, cuando éste se proponía embarcarse para Curazao a fin de organizar la reconquista republicana desde Cartagena.

Las autoridades españolas lo remiten prisionero al castillo de Puerto Cabello. Resultan inútiles sus peticiones a la Real Audiencia de Caracas en solicitud del cumplimiento de los acuerdos de capitulación. Por el contrario, es llevado a la fortalzeza de El Morro en Puerto Rico, y a fines de 1813 conducido a España, donde es encerrado en un calobozo del arsenal de La Carraca, cerca de Cádiz.

Aislado totalmente del mundo exterior, Miranda sufre un ataque de apoplejía, que lo paraliza y termina por causarle la muerte en la madrugada del 14 de julio de 1816. Sus restos fueron sepultados en una fosa común.

Francisco de Miranda quedó para la eternidad como uno de los precursores más sobresalientes del concepto de América como unidad, vale decir, como motor de una unidad de lucha, como elemento nítido de una estrategia planetaria. Es el primero que logra la perspectiva justa, la visión exacta y propone un nombre cabal, Colombia, el continente Colombiano. La razón de su vida: "La Independencia y Libertad del Continente Colombiano".

Se sabe, que con la ayuda británica, Miranda realizo una invasión a Venezuela en 1806. Él llegó al puerto de la vela de Coro, donde la bandera venezolana tricolor fue izada por primera vez. Entre los voluntarios que sirvieron para él en esta rebelión estaba David G. Burnet de los Estados Unidos, que seria más adelante el presidente del interino de la República de Tejas después de su secesión de México en 1836. El 19 de abril de 1810, Venezuela inicia su proceso independentista, por lo que Simón Bolívar persuadió a Miranda volver a su tierra natal, en donde le hicieron general en el ejército revolucionario. Cuando el país declaró formalmente independencia el 5 de julio de 1811, él asumió la presidencia con poderes dictatoriales

En 1811 se le otorga el rango de Generalísimo con poderes dictatoriales. Lucha en Puerto Cabello y es traicionado por Pedro Ponce. Esto impide ayudar a sus compañeros, quienes comienzan a verlo como un traidor

En 1812 Miranda capitula ante el jefe realista Monteverde, pero éste no cumple con los acuerdos de tal capitulación y lo persigue para apresarlo. Algunos patriotas, que lo consideran un traidor, lo apresan y entregan a las autoridades españolas. Es llevado a La Carraca, España, donde estuvo preso hasta su muerte

biblioteca.unefm.edu.ve, señala que sobre sus restos mortales se tejieron innumerables versiones. Finalmente una comisión venezolana notó en el calabozo de La Carraca un cierto descuadre de las lozas del piso. Removidas éstas, se encontraron un cajón que contenía los restos de un personaje, que el gobierno venezolano sospechó podían ser los restos mortales del Generalísimo. Se les colocó en una pieza funeraria con la bandera que el mismo Generalísimo diseñara y se especificó que se esperaba que la ciencia algún día determinara si eran efectivamente los de Miranda. Ese día llegó con la prueba del ADN (ácido desoxirribonucleico, presente en la sangre de todos los seres humanos y que, como las huellas dactilares son diferentes en cada quién). Las pruebas tomadas de los restos de los padres de Miranda que reposan en el cementerio de la Iglesia de San Francisco de Caracas y de su hijo Léandre (en el cementerio de Pe're Lachaise en Paris) han demostrado medianté la aludida prueba que la mayoría de las muestras óseas sometidas a examen en el Hospital Universitario de Lyon (Francia), pertenecen indudablemente al Generalísimo, por lo cual, gracias a la ciencia, uno de sus grandes amores, podrán trasladarse a su Caracas natal los restos del Precursor de la Independencia y de la Integración Latinoamericana para ser enterrado, quizás en un monumento distinto del Panteón Nacional, donde estaría muy acompañado, de personajes históricos de menores méritos para estar allí, sino en un monumento funerario donde sólo estuviera con Bolívar, el Libertador, y con los restos o los cenotafios del Mariscal Sucre, de Bello, de Simón Rodríguez , Rafael Urdaneta y el Dr. José María Vargas.