MUSIU
La juventud del presente no puede pasar por desapercibido lo que los protocolos de los sabios de Sion encierra, pues en el se expresan muchas informaciones que causan preocupación, invitan a reflexionar sobre quien maneja a quién en este convulsionado mundo.
Los protocolos de los sabios de Sión apareció en la Rusia zarista con probable origen en París. El texto sería la transcripción de unas supuestas reuniones de los "Sabios de Sion", en la que estos sabios detallan los planes de una conspiración judía, que estaría extendida por todas las naciones de la Tierra, y tendría como fin último el hacerse con el poder mundial. Se ha discutido mucho sobre su autenticidad, pero su veracidad puede comprobarse a diarioSergei Alexandrovich Nilus (En ruso: Сергей Александрович Нилус; 1862-1929), escritor religioso ruso, fue responsable de la primera publicación completa de Los Protocolos de los Sabios de Sión en Rusia en 1905.Nilus se hizo famoso difundiendo Los protocolos de Sion, presuntas minutas de una reunión de líderes judíos en el primer congreso sionista de Basilea, Suiza, en 1897, en el que supuestamente ciertos judíos habrían tramado una agenda secreta para el dominio del mundo.
Hijo de inmigrantes suizos, Nilus estudió derecho y se graduó en la Universidad de Moscú. Fue magistrado en Transcaucasia. Más tardé se mudó a Biarritz. Después de esto se convirtió al cristianismo ortodoxo y volvió a Rusia donde, en 1901 ó 1902, publicó el libro Lo grande en lo pequeño: La venida del anticristo y el dominio de Satanás en la Tierra. El texto de Los Protocolos apareció como un apéndice a la tercera edición de este libro, publicada en 1905. Tanta fue la impresión que le causó a la duquesa Elizaveta Fyodorovna que ésta lo presentó en la corte del Zar Nicolás Nilus hizo circular muchas ediciones diferentes de Los Protocolos en Rusia como parte de su campaña contra el “lobby” judío. Aunque las primeras impresiones fueron realizadas en Rusia, Los Protocolos rápidamente fueron esparcidos por el resto de Europa por los expatriados rusos después de la revolución de 1917. Algunos de ellos sostenían que Los Protocolos eran la prueba de que los judíos estaban detrás de la revolución de octubre. Otro expatriado ruso, Boris Brasol, los trajo a los Estados Unidos cerca de 1928, en donde se convirtieron en el núcleo de la campaña para denunciar al lobby judío norteamericano emprendida por Henry Ford.
Nos recuerda Wikipedia, que si bien ha sido muy leído y citado por sectores antisemitas, su verdadera autoría resulta confusa. La teoría más conocida dice que fue obra de los servicios secretos zaristas, que buscaban desacreditar a la izquierda bolchevique acusándolos de colaborar con la teoría conspiracionista judía expresada en el libro (Trotsky, por ejemplo, era de ascendencia judía). En diciembre de 1901, un oscuro personaje conocido por el alias de Sergei Nilus dijo haber traducido al ruso unos textos que en conjunto tituló Los protocolos de los sabios de Sión. Durante los primeros quince años, los Protocolos tuvieron escasa influencia. A partir de 1917 vendieron millones de ejemplares en más de veinte idiomas.
Los protocolos de los sabios de Sión es un panfleto antisemita aparecido en la Rusia zarista cuyo objetivo era justificar ideologicamente los pogromos que sufrían los judíos. El texto sería la transcripción de unas supuestas reuniones de los "sabios de Sion", en la que estos sabios detallan los planes de una conspiración judía, que estaría extendida por todas las naciones de la Tierra, y tendría como fin último el hacerse con el poder mundial.
Actualmente, se considera uno de los fraudes literarios más notorios de la historia (como los Diarios de Hitler), e incluido dentro de los fraudes históricos importantes (como el descubrimiento del Hombre de Piltdown).
Se insiste en señalar, que la creación de este documento se ha señalado como un claro ejemplo de la persistencia de las teorías conspirativas que, en una coyuntura política de crisis social, avivan los prejuicios y las fobias al proporcionar una coartada ideológica para el antisemitismo. Así, entre otras acciones, este falso texto inspiró la masacre de 60.000 judíos (a los que se responsabilizó de la Revolución de 1917) a manos de las autoridades bielorrusas.
Este mito de la conspiración judía internacional, lejos de mitigarse con el paso del tiempo, continúa proliferando en lugares donde prima el antisemitismo. En concreto, en los países islámicos existe un público excepcionalmente receptivo a este mensaje. Debido a ello, las versiones en árabe de los Protocolos se han multiplicado, y son difundidas por diversos medios, desde fotocopias hasta Internet, pasando por textos académicos o la televisión por satélite. Se llegan a citar como referencia en textos oficiales educativos elaborados por la ANP para "explicar" la política de Israel . Los Protocolos llegan a ser citados para explicar teorías alrededor de hechos como el 11-S o el asesinato del primer ministro libanés
Se agrega, que en enero de 1938 el sacerdote católico francés Pierre Charlés publicó en la revista Nouvelle Revue Théologique un artículo comentando la influencia de los Protocolos en el sempiterno antisemitismo europeo.
Agrega wikipedia, que si se los toma como un programa, los Protocolos son sólo una serie de divagaciones sin importancia, que delatan a cada momento la incoherencia del redactor y su ignorancia de las nociones más elementales. Nadie podría jamás llevar a ejecución ese programa, porque hormiguea de contradicciones y de visible insania. Está comprobado que estos Protocolos son una falsificación, plagiada torpemente a partir de la obra satírica de Maurice Jolý y compuesta con el fin de hacer odiosos a los judíos, excitando contra ellos las pasiones irreflexivas y ciegas de las personas más ignorantes.
El Congreso Sionista de Basilea (Suiza) de 1897 no tuvo absolutamente nada que ver con la composición del panfleto ruso. Se puede discutir sobre el fin perseguido por el autor de la falsificación. Parece, en verdad, que debe relacionárselo con la situación interna de Rusia y con el manifiesto zarista del 30 de octubre del mismo año. Pero no queremos examinar este punto para no mezclar conjeturas con esta conclusión de por sí clara.
El odio es como la legendaria túnica envenenada de Deyanira, de la que su esposo Hércules nunca logró desprenderse. El odio es el tesoro que el hombre más ferozmente guarda; y el hombre lapida con rabia a aquellos que intentan arrebatárselo.
Se comenta también, que su lectura por parte de Adolf Hitler, evidenciada en Mi Lucha, fue determinante para avivar los prejuicios fanáticos del futuro dictador.
Con el paso del tiempo se ha convertido en libro de texto entre los grupos de ultraderecha, compartiendo estantería en las librerías dedicadas a este tipo de literatura con panfletos supremacistas blancos y obras en las que se niega el holocausto judío a manos de los nazis. En el interés nazi en extender el antisemitismo, se imprimieron cientos de miles de copias y se repartieron por muchos hogares (se dice que sólo la Biblia podía competir en número de ejemplares) y en las Juventudes Hitlerianas se hizo lectura obligatoria.
El propio Goebbels, en sus diarios, reflexiona sobre su utilidad como vehículo de propaganda antisemita y refiere que Hitler creía en su autenticidad (quedando claro que él mismo y otros sí tenían noticia de que se trataba de una falsificación).
Definitivamente se señala, que una copia de este libro está en el Museo británico que lleva la fecha de su recepción, el 10 de agosto de 1906.

Todos las copias existentes y conocidas en Rusia se destruyeron en el régimen de Kerensky y bajo sus sucesores la posesión de una copia de este libro por cualquiera en tierra soviética, era un crimen suficiente para asegurar un disparo al poseedor. Este hecho es en sí mismo prueba suficiente de la autenticidad de los Protocolos. Los periódicos judíos, por supuesto, dicen que ellos son una falsificación,dejando entendido que fue el Profesor Nilus quien los incluyó en un trabajo propio, los había preparado para sus propios propósitos.

Henry Ford, en una entrevista publicada en el MUNDO de Nueva York, el 17 de febrero de 1921, puso el caso para Nilus conciso y convincentemente:

La única declaración que yo me preocupo de hacer sobre los PROTOCOLOS es que ellos encajan con lo qué está pasando. Tienen dieciséis años y ellos se han ajustado a la situación mundial de este tiempo. ELLOS SE AJUSTAN AHORA."

La palabra "Protocolo" significa un resumen adosado al frente de un documento, un proyecto de documento, minuta de procedimientos. En este caso, "Protocolos" significa minuta de los procedimientos de las Reuniones de los Superiores Sabios de Sión. Estos Protocolos dan la sustancia de las direcciones entregadas al más profundo círculo de los Gobernantes de Zión. Ellos revelan el plan convertido en acción de la Nación Judía, desarrollado a través de los tiempos y editadas por los Sabios mismos para actualizarlas. De vez en cuando se han publicado partes y resúmenes del plan a través de los siglos, a medida que los secretos de los Sabios se han filtrado. La alegación de los judíos que los Protocolos son falsificaciones, es una admisión en si misma de su autenticidad, porque ellos NUNCA INTENTAN CONTESTAR LOS HECHOS que corresponden a las AMENAZAS que los Protocolos contienen, y de hecho, la correspondencia entre la profecía y el cumplimiento es demasiado brillante para ser puesto de lado o disimulado. Esto, los judíos lo saben muy bien y por consiguiente lo evaden

(continuará...)