MUSIU
Una universidad no puede progresar, adaptarse a las exigencias que los escenarios demandan, cuando no se renuevan, no se atacaa los cogollos, grupos de poder que se han anclado por años, cuando no se le da paso a que aparezcan nuevos líderes con visión, compromiso, responsabilidad de acuerdo a los requerimientos del presente.
En inaudito el notar como en cada elecciones que se dan en el seno de la universidad, sea para elegir nuevas autoridades, representantes, decanos, se repiten los mismos nombres, los mismos cogollos que han obstaculizado significativamente el progreso de la universidad. Preocupa seriamente que no hay renovación, no surgen nuevas ideas, líderes capaces de sacar a las universidades del estancamiento en donde han caído y afectado seriamente su desempeño en la formación de profesionales que el país necesita, del rol que debe desempeñar.
Cuesta entender como hay una ausencia de participación de las universidades en pro de la solución de los problemas nacionales, especialmente de las autoridades, profesores que sean capaces de dar a conocer sus opiniones, sugerencias en pro de soluciones que favorezcan a la población en función de información que les permita evaluar los alcance, las repercusiones por ejemplo, que el estado está ejerciendo en pro de imponer su ideología.
No se puede pensar que los estudiantes son los que deben salir a protestar , a exponer sus opiniones con respecto a la realidad crítica que Venezuela afronta, más cuando se sabe hay ausencia de liderazgo formal, liderazgo que se manifiesta en el momento, sin trayectoria.
No se puede seguir aceptando dejar solo al estudiantado y seguirmatandolos a sangre fría, como ha sucedido recientementeen Zulia.Se requiere de una oposición que manifieste sus opiniones bajo la atmósfera de plantamiento serios, de una lucha oprganizada, planificada, sin improvisación, capaz de promover las reacciones necesarias para evitar que se siga generando el clima nefasto que día a día se está dando.
Las universidades nacionales deben rescatar más dinámicamente su rol, haciendo acto de presencia con acciones bien planificadas, con propuestas serias, colaborando con la comunidad en orientación sobre todas aquellas acciones que generan conflictos, atentan contra el desarrollo del país, contra la misma razón de ser de las universidades. Sus autoridades deben ser más proactivos que figurativos, ser más práctico en sus discursos, menos palabras, más acciones, reestructurar su academicismo que se ha perdido, dar paso a que afloren nuevo liderazgo capaz de generar los cambios que hoy se necesitan para afrontar las crisis , las amenazas, aprovechar las oportunidades, fortalecer su misión, visión.